Se torna un poco difícil describir exactamente el perfil de los Oriolus, al ser un diseño híbrido se pueden apreciar características propias de cada tecnología. Es un iem que parece encontrarse cómodo a volúmenes tirando a altos. Puede que esta frase diga bastante de su perfil, zona aguda con buena energía pero con una progresiva caída que evita cualquier estridencia, incluso a altos niveles de presión sonora.
El balance tonal está muy conseguido, y me recuerda en parte al que pude escuchar en los Focal Elear, por hacer una referencia a un modelo orejero, salvando obviamente las distancias. Es un perfil que se decanta por la energía y el cuerpo, antes que la precisión y los pequeños detalles.
No es que los Oriolus no gocen de un buen nivel resolutivo, ya que tienen la capacidad técnica como para enfrentarse a multidriver 8 o más vías sin complejos, pero tienen un planteamiento más musical y menos analista otros tope de gama con tecnología BA.
Presenta la música con un gran contraste, y una dinámica acentuada por ese driver dinámico encargado de las frecuencias graves y del medio-grave, imprimiendo un toque de diversión y de versatilidad del que modelos como los Earsonic S-EM9 adolecen en parte, debido a su mayor criticismo con la calidad de grabaciones o equipo al que están enchufados.
Por lo que este es un iem que trata de manera muy lógica y acertada el compromiso entre musicalidad y detalle.
Las frecuencias graves presentan un gran “slam”, con un golpeo enérgico y rápido en una primera instancia, seguido de una perduración en el tiempo propia de un buen driver dinámico. No tienen la velocidad ni respuesta en transitorios de los Noble K10U, pero a cambio juegan con una interpretación casi perfecta de la proyección inicial de una voz masculina grave, como la de Gregory Porter, dando una sensación de realismo absoluto en cuanto a timbre en este aspecto.
Los Oriolus se pueden catalogar como un iem algo centrado en medios, y con ese perfil que parece muy difícil de defraudar a alguien. Voces cargadas de cuerpo, cálidas y bien texturizadas, acompañadas de una gran sensación de profundidad, bien articuladas y sobre todo creíbles.
Suben y bajan con una facilidad sorprendente, mostrando una gran coherencia entre ambas tecnologías, lo que refleja un arduo trabajo en los filtros de paso de frecuencia.
Los agudos son tan políticamente correctos, que cuesta achacarles algo. Para un usuario que como yo, es algo sensible a estridencias y sibilancias, los Oriolus son una apuesta segura con su perfil amigable y cálido en la parte alta. No tienen una acusada caída como para denominarlos como recortados, pero sí después de escuchar unos Noble K10U durante un par de meses y casi a diario, uno se da cuenta de que no llegan a la resolución ni a mostrar el ápice de detalle en los platillos o triángulos que los americanos tienen. Pero quizás sin venir de un modelo de tanta referencia y transparencia, hasta me hubiera costado encontrar estas puntillas.
La escena sonora acompaña muy bien al perfil cálido del auricular. No representa el palco tan amplio de los Noble K10U, pero sí tiene una escena bien recreada en el plano 3D, que tiende a aportar un sonido más íntimo y envolvente al oyente. Aunque escuchando clásica uno echa en falta un plus más de amplitud.
Dimitri recomienda cambiar las olivas del Oriolus mkii y recomienda muy encarecidamente los JVC Spiral Doty s los SpinFit ….. unicamente!
Así es Albert, es por eso que al final confié en mis SpinFit, son unos iem bastante dependientes del tipo de “tips” escogidas.
Un saludo,
Yago.